domingo, marzo 25, 2007

    Menudo pavo!

    Mirar aquí el figura, el pedazo video que se ha montado. . .
    Y encima luego dice que no sabe tocar el piano ni la bateria, para mas inri.
    Menudo crack . . .





    Aquí hay algunas réplicas de otros pavos que también estan guapas . . .






    El pavo en cuestion se llama Lasse Gjertsen, y hace unos videos muy chulos, este es otro que también me mola bastante.



    lunes, marzo 19, 2007

    Cuando se pierde la distancia con la realidad

    La fotografía sobrecoge, pero sobrecoge aún más la historia que tiene detrás. Y no me refiero a la de los protagonistas de la foto, sino al fotógrafo.

    Kevin Carter, ganador de un premio Pulitzer por esta foto, y oriundo de Suráfrica, fué durante toda su vida un profesional obsesionado por la idea de conseguir una foto que hiciera concienciarse a la gente que hay gente que no tiene tanta suerte en la vida como la sociedad occidental.

    El artículo completo se encuentra en el país.com, pero aquí hay un extracto bastante completo del mismo.




    Kevin Carter nació en Suráfrica en 1960, dos años antes de que Nelson Mandela empezara su condena de 27 años de cárcel. Al llegar a la adolescencia empezó a entender que ser blanco en Suráfrica significaba ser una de las personas más privilegiadas de la Tierra y, al mismo tiempo, cómplice de una atroz injusticia. Cumplidos los 24 años, Carter descubrió que el periodismo era el terreno donde libraría su guerra particular contra el apartheid.

    Comenzó su carrera en 1984, cuando las poblaciones negras en las periferias de las grandes ciudades -como Soweto, que estaba al lado de Johanesburgo- se convirtieron en campos de batalla. Jóvenes militantes negros, cuya única fuerza residía en su ventaja numérica, lanzaban piedras a los policías y a los soldados, que respondían con gases lacrimógenos, balas de goma o balas de verdad. Cientos murieron, miles fueron encarcelados. Soweto ardía, y allá, casi permanentemente instalado, estaba Carter, fotógrafo novato de The Johannesburg Star, expiando su culpa.

    La gran ironía de la historia reciente de Suráfrica es que cuando salió Mandela de la cárcel en 1990, cuando empezó el proceso de paz que condujo cuatro años después a la democracia, se desató una violencia mucho mayor. Durante casi la totalidad de aquellos cuatro años, Soweto y otra media docena de poblaciones negras en los alrededores de Johanesburgo vivieron una anarquía asesina demencial, nutrida por opositores al proyecto democrático, en la que murieron unos 12.000. Allí, una vez más, estaba Carter. Todos los días. Se presentaba temprano por la mañana a los campos de la muerte, como se presentan los oficinistas a sus lugares de trabajo.

    Yo también me presentaba allí, pero con menos frecuencia y más tarde. Siempre que llegaba a estos lugares, en pleno tiroteo o minutos después de una masacre, ahí veía a Kevin Carter, sudado, polvoriento, bolso sobre el hombro, cámara en mano. A él y a sus tres amigos fotógrafos, Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y João Silva. Les llamaban a los cuatro “el Bang Bang Club”. Hacían fotos espeluznantes y se exponían a peligros extraordinarios. Yo había llegado a Suráfrica en 1989 tras seis años cubriendo las guerras de Centroamérica. Vi pronto que daba mucho más miedo estar en 1992 en un lugar como Tokoza o Katlehong, a escasos kilómetros de Johanesburgo, que en 1986 en los frentes del oriente de El Salvador o el norte de Nicaragua. Porque en los lugares donde los negros, animados por los blancos, se masacraban podía pasar cualquier cosa en cualquier momento y en cualquier lugar. Con un Kaláshnikov, una lanza, un machete o una pistola. Ahí trabajaba Carter. Ahí se pasaba desde las cinco de la madrugada hasta el mediodía haciendo fotos de gente matando y de gente muriendo.

    Para poder hacer ese trabajo es necesario blindarse, armarse de una coraza emocional. No se puede responder a lo que uno ve como un ser humano normal. La cámara funciona como una barrera que lo protege a uno del miedo y del horror, e incluso de la compasión. Carter y sus tres camaradas dormían poco, además, y consumían drogas de todo tipo. Pasaban sus días y sus noches en un acelere mental y en un estado de anestesia emocional casi permanentes. Si se hubiesen detenido un instante a reflexionar sobre lo que hacían, si hubiesen permitido que los sentimientos penetraran la epidermis, habrían sido incapaces de hacer su trabajo. El entorno era alocado, pero el trabajo era importante. Si se hubieran quedado en sus casas o se hubieran expuesto a menos peligro, habría habido más muertos, menos presión política para acabar con la violencia. Ésta era la contribución de Carter a la causa de sus compatriotas negros.

    En marzo de 1993 se tomó unas vacaciones de Tokoza y Katlehong y se fue a Sudán. Ahí, apenas aterrizar, es donde vio a la niña y el buitre. Respondió con el frío profesionalismo de siempre. No habría podido elegir otra manera de actuar. Estaba programado, anonadado. El único objetivo era hacer la mejor foto posible, la que tuviera más impacto. Ahí empezaba y terminaba su compromiso. La lógica era muy sencilla: si hacía una foto potente, se beneficiaría a sí mismo, pero también ampliaría la sensibilidad de los seres humanos en lugares lejanos y tranquilos, despertando en ellos aquella compasión -precisamente- que en él estaba necesariamente adormecida.

    Por eso no hizo nada para ayudar a la niña. Porque si la hubiera ayudado, no habría podido hacer la foto. Porque había llegado al límite de sus posibilidades.

    El problema era que la gente normal, empezando por su propia familia, no lo entendía. Fuera donde fuera, le hacían la misma pregunta. “Y después, ¿ayudaste a la niña?”. Se convirtió en un agobio, una pesadilla. Los únicos que no le hacían la pregunta, porque para ellos no era necesario hacerla, eran los amigos del Bang Bang Club.

    En abril de 1994 le llamaron desde Nueva York para decirle que había ganado el Pulitzer. Seis días después, su mejor amigo, Ken Oosterbroek, murió en un tiroteo en Tokoza. Toda la emoción reprimida a lo largo de cuatro años salvajes explotó. Carter se quedó destruido. Lloró como nunca y lamentó amargamente que la bala no hubiera sido para él.

    El mes siguiente voló a Nueva York, recibió el premio, se emborrachó, incluso más de lo habitual, y volvió a casa. La guerra se había terminado. Mandela era presidente. Suráfrica tuvo su final feliz, pero la vida de Carter dejó de tener mucho sentido. Quizá en parte porque el peligro de la guerra había sido su droga más potente, la que le había creado mayor adicción. Siguió trabajando, pero, perseguido por la muerte de su amigo y -ahora que se había quitado la coraza- la angustia moral retrospectiva de la escena con la niña sudanesa, se hundió en una profunda depresión. No podía trabajar, o si lo intentaba, caía en errores absurdos. Llegaba tarde a entrevistas, perdía rollos de fotos que ya había hecho. Y tenía problemas en casa: deudas, desamor...

    El 27 de julio de 1994, exactamente tres meses después de las primeras elecciones democráticas de la historia de su país, Carter se fue a la orilla de un río donde había jugado cuando era niño, antes de que supiera lo que era el apartheid, el sufrimiento, la injusticia. Y ahí, por fin, dentro de su coche, escuchando música mientras inhalaba monóxido de carbono por un tubo de goma, logró la paz, la anestesia final de la muerte.

    Van a echar un documental sobre su vida en Digital +, esperemos que lo cuelgen pronto en la red, porque promete.

    viernes, marzo 09, 2007

    Los señores del ladrillo

    Pues si, todo esto de la especulación tenía que ir hacia algún lado y tachán . . . que curioso es comprobar que en la lista que ha publicado la revista "Forbes" con los personajes más adinerados del globo terráqueo hay 11 españoles entre los 1000 más ricos del mundo.
    El reportaje también destaca que esta situación que se está produciendo en España, es atípica en el mundo de la economía, y que seguramente todas estas finanzas sean volátiles y de muy breve duración.

    Lo cual es algo que a mi personalmente me parece muy necesario, no porque se esté dando trabajo a mucha gente, que es uno de los efectos positivos de todo esto, si no porque hay mucha gente que está sacando tajada de todo esto, a un coste muy grande y grave para las clases sociales españolas más desfavorecidas, que prácticamente tienen que "prostituirse" para poder pagar un alquiler ó hipóteca.
    Además está el hecho de que hay una falsa sensación de bonanza económica, ya que se crean puestos de trabajo, la economía crece y todo eso, pero no se avanza, ya que es un crecimiento lateral y no progresivo.

    No se está creando tecnología, ni avances en ciencia, ni una mejor disposición urbanística, sino todo lo contrario.
    Se crean más viviendas, cada vez más pequeñas, que causan más gasto energético, más daño al ecosistema y más corrupción, debido a la dificultad de acceder a una vivienda.

    ¿Es esto un crecimiento económico?

    Para mi, es una vuelta a la sociedad feudal y a la época de los latifundios, donde los señores dejaban labrar sus tierras a los campesinos, a cambio, sólo a veces, de poder comer.
    Por mí se pueden ir todos a la quiebra, a ver si empiezan a comprender que lo que están haciendo es usura.

    jueves, febrero 08, 2007

    Review de Korn

    Pues ha habido novedades en Korn últimamente, primero el batería del grupo David Silveira ha decidido tomarse un descanso de la banda, (se ruomorea que en torno a un año) entre otros motivos, porque las giras se habian convertido en algo demasiado grande para él, aunque las malas lenguas dicen que es su carrera en el mundo de la moda, lo que estaba siendo el mayor obstáculo.
    Lo cierto es que han fichado a uno de los mejores bateristas de la historia, Terry Bozzio, el cual es un tipo técnico a más no poder, que se lleva un número exagerado de percusiones para sus shows, y que también piensa utilizarlos en sus actuaciones con la banda.

    También van a sacar un nuevo disco en directo. Un "Unplugged", que la verdad es que promete, porque las canciones elegidas no es que se presten mucho a este tipo de arreglos.

    Yo he escuchado el single del álbum, "freak on a leash" que está disponible en la página oficial, y la verdad es que te deja bastante fascinado. Para esta canción han contado con la ayuda de Amy Lee, vocalista de Evanescence.

    Hacen también unos covers de Radiohead y The Cure, estos útlimos, tambien participan en el acústico.

    Según palabras de Jonathan Davis, se han inspirado sobre todo en el unplugged de Nirvana y de Alice in Chains, para llevar este disco acabo, además de utilizar un armonica de cristal, la caul tiene un sonido parecido a las copas de vino.

    La verdad es que puede sonar bastante bien, estas mezclas un tanto extrañas . . . Veremos a ver como quedan . . .



    miércoles, febrero 07, 2007

    Volvemos al Nuclear Power

    Pues si, es un secreto a voces, pero le pese a quien le pese, vamos a volver a ello.
    El cambio climático, las necesidades enérgeticas cada vez mayores, en sociedades de take-away, fast-food, drive-in y demás derivados nos están llevando al Leviathan. Y quien es ese Leviathan? La energía nuclear, que es la única que conocemos, de momento, capaz de satisfacer nuestras necesidades exhorbitantes.

    Lo malo de este camino que vamos a tomar, es que el uso de esta energía va a restringir mucho las libertades individuales, en favor de la seguridad colectiva (terrorismo, amenazas, robo de material radioactivo . . .) y esto a la larga si que nos va a traer más problemas de lo que es la energía nuclear, que en sí misma es la más eficiente que se conoce.

    Como dice la activista de greenpeace en Finlandia, Lauri Myllyvirta; "A los políticos les resulta mucho más fácil convencer a la gente de que un reactor es seguro que de intentar que la gente use menos el coche o cambie su modelo de vida".
    Y es el que el verdadero problema, es que no podemos dar marcha atrás en la rueda del capitalismo, las sociedades corporativas y multinacionales pluripedas.

    Tenemos que despertar de tanto sonámbulismo tecnológico, antes de que sea demasiado tarde.

    Se abre la veda nuclear.

    sábado, enero 27, 2007

    P en los oscar

    No!!!!, ¿como puede ser que P sea nominada a mejor actriz en algo?, y encima en los oscar!
    Está claro que la academia quiere internacionalizarse (como la NBA), lo que pasa es que la calidad, no está siendo tenida en cuenta (al revés que en la NBA)
    Por lo menos parece que la gente que hace series cómicas, si que valoran adecuadamente el talento interprétativo de Penélope Cruz . . .

    El Trolacas

    "Soy judio, sobreviví al holocausto!!! Nací en la selva, me amamantó una loba!!!" y demás comentarios igual de geniales, están integrados en este gag, que es buenísimo.

    Todos tenemos algo de trolacas dentro de nosotros, pero algunos lo sacamos más que otros . . .

    "A mi la gente que piensa que mentir está mal . . . me come los cojones!"

    Libros

    Libros
    "Comprar libros estaría genial, si además pudieras comprar el tiempo que necesitas para leerlos... Pero como regla general, la compra de libros se confunde a menudo con la simple adquisición de sus contenidos" Arthur Schopenhauer. ---Es una gran verdad, encerrada en muy pocas palabras y que nos dice más de lo que podemos observar. Para mí, la cultura es lo único que nos hace más humanos y previene a los que somos más humanos, de dejarnos engullir por los inhumanos que creen que el dinero lo puede comprar todo en la vida.---